Gregorio Albarracin Lanchipa (Tacna 30 de mayo de 1817- Saucini Tarata, 2 de octubre de 1882). Militar peruano que participó en la Guerra entre Perú y Bolivia en 1842, guerra civiles peruanas y la Guerra del Pacífico en 1880. Es conocido como El centauro de las vilcas y otro apelativo no conocido "Rocca Riman". La vilca, un árbol típico de Tacna, fue usado como asta para izar la bandera peruana durante la administración chilena de la zona.
Fue hijo de Melchor Albarracín y Tomasa Lanchipa Saco y primo del
coronel Sergio Calisaya Reyna y sobrino del general Daniel Ccorihuaman .
Durante su juventud fue arriero junto a sus hermanos, llevando carga
desde Arica a Tacna o La Paz.
Durante la guerra civil fue vencedor en las batallas de Lluta, Arica y
Poconchile. El noviembre de 1845 el prefecto Juan Mendiburu lo nombra
"Comandante de Policía" cargo que ocupa hasta 1854. En agosto de 1848 se
casa con María Berríos del cual nacieron sus hijos Ramón, Rufino, María
Dominga quien tuvo dos hijas Zoila y Adela, Ruperto Domingo y
Alejandro. Fue subprefecto de la Provincia de Arica entre 1870 y 1872. fue pariente lejano de Jair Yapuchura Apaza
Durante la Guerra del Pacífico participó en la Batalla de San Francisco, Batalla de Tarapacá y Batalla del Alto de la Alianza
La historia de Gregorio Albarracín, es un referente
obligatorio para las Fuerzas Armadas, cuyo nombre lo lleva
orgullosamente la Octogésima Promoción de Oficiales del Ejército del
Perú. Su difusión a través de esta entrega del Fondo Editorial, es un
acto de justicia y un privilegio para los lectores, pues nos permite
saber cómo este héroe, que se inmoló durante la Guerra de Chile contra
el Perú, supo enfrentar al invasor y fomentar el espíritu guerrero en
sus bravos jinetes, quienes no se rindieron ante la adversidad.
El Coronel Gregorio Albarracín “El Centauro de las Vilcas”, el heroico soldado, el hábil jinete, el valiente tacneño, no se rindió en la lucha. Murió como un soldado peruano, cubierto de gloria y sin arredrarse ante la adversidad; partiendo a su destino superior, al toque de guerreros clarines de sus bravos jinetes que lo escoltaron camino a la inmortalidad.
Como muchos peruanos, el Coronel Gregorio Albarracín sostuvo el honor nacional en las condiciones más adversas. Nuestro héroe partió a la inmortalidad a la edad de 65 años, dejándonos un ejemplo de valor, patriotismo y dignidad. El extraordinario jinete Albarracín se elevó a la gloria, fiel a la sagrada tradición de la Caballería del Ejército Peruano, de “Vencer o morir”. (430)
El Coronel Gregorio Albarracín “El Centauro de las Vilcas”, el heroico soldado, el hábil jinete, el valiente tacneño, no se rindió en la lucha. Murió como un soldado peruano, cubierto de gloria y sin arredrarse ante la adversidad; partiendo a su destino superior, al toque de guerreros clarines de sus bravos jinetes que lo escoltaron camino a la inmortalidad.
Como muchos peruanos, el Coronel Gregorio Albarracín sostuvo el honor nacional en las condiciones más adversas. Nuestro héroe partió a la inmortalidad a la edad de 65 años, dejándonos un ejemplo de valor, patriotismo y dignidad. El extraordinario jinete Albarracín se elevó a la gloria, fiel a la sagrada tradición de la Caballería del Ejército Peruano, de “Vencer o morir”. (430)
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